La primera gota de tormenta

Tim Perdue – Empty Swings (B&W)

Cuando la tormenta se anuncia, las ventanas se cierran y la ropa se guarda. Los pájaros se esconden en los árboles y las serpientes se escabullen dentro de las casas. Ni el cielo ni las nubes están calmados y son pocos los que disfrutan el ulular gélido del viento antes de la manifestación incontrolable de una tempestad que no se puede detener.

La primera gota de tormenta cae luego de escribir sobre finales de cuentos (Nunca hubo una vez) e inicios de historias (Es cuestión de principios) en mis ganas de redactar párrafos antes del clímax en un relato que se vende por separado. Como las nubes de tormenta, estos momentos previos al desenlace, son de mis favoritos.

 

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Contoneándose en la arena, llegaba hacia mí con pasos imprecisos y la cabeza en alto. Su mirada no apuntaba a ningún lugar y la expresión de su cara era como si caminar en este desierto, después de todo lo que había vivido, fuese un respiro para su cuerpo y un descanso en el alma.

Tenía el estómago vacío y un vacío en el estómago. Le costaba respirar.

-¿Quedan más? -le pregunté y saqué un habano de mi bolsillo. Siguió caminando con pasos más lentos y como si su última misión consistiera en llegar a mí, se detuvo cuando estábamos a metros de distancia.

-¿Qué se siente perder una guerra? -le dije mientras le ponía el habano en la boca. Los labios estaban sucios y sus ojos se perdían en las dunas de arena. Tenía la piel reseca y el camuflaje arruinado por las motas prominentes de sangre en el uniforme. Me dije que no le daría fuego hasta que me respondiera por lo menos una pregunta.

-Yo no quiero estar aquí -me contestó. No pedí participar en esta guerra.

Una nube de tormenta se formaba encima de nuestras cabezas. En este desierto iba a llover por primera vez en quién-sabe-cuánto tiempo. Le acerqué fuego y encendí su cigarro. Las gotas de lluvia lo apagarían dentro de poco. Todos sus aliados habían sido asesinados por un solo hombre. El habano fue un respiro para el último soldado antes de empezar la última pelea.

Yo había comenzado la Guerra del Supersoldado y hoy la terminaba. La primera gota de lluvia cayó y el tipo agarró un puñal lleno de sangre. Me miraba con determinación, sabiendo que iba a perder pero creyendo que me haría daño. Otro grano de arena se iba al fondo del reloj mientras el desierto lloraba sus simios caídos.

 

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-¿Entonces Tony es algo así como el ser humano más importante del mundo? -preguntó Simón en tono retórico.

-Por ahora -contestó la bibliotecaria sin darle importancia. Cada uno de nosotros ha sido la persona más importante de la historia en algún punto de la creación. Todos hemos tenido una misión, por desapercibida o insignificante que parezca y, por cumplirla, la humanidad ha seguido existiendo.

Tony la miraba tragando saliva y activando su respiración a modo manual. Él no pidió ser el salvador de la humanidad y, tal vez, de poder elegir, la humanidad no lo hubiese escogido a él. Pero así estaban las cosas y él era el único usuario de la fruta del humano.

¿Sientes eso? -preguntó Simón con la vista recorriendo todos los rincones de la biblioteca. Los superdepredadores llegaron a azotar la única puerta que los separaba de ellos. Como truenos de tormenta, los placajes se hacían más fuertes y más seguidos.

-Tienes solo una oportunidad -repitió la bibliotecaria. El tunel de gusano que se conectará con este universo te llevará a una línea de tiempo aledaña a esta. Tienes setenta por ciento de posibilidades de aterrizar en el universo que tiene la fruta del humano.

Tony no entendía muy bien lo que le estaba diciendo la bibliotecaria pero sabía que debía cruzar esa puerta y buscar la fruta del humano. El ruido desde afuera del cuarto dificultaba la charla pero todavía no era el momento de que Tony cruzara la entrada.

Simón apretó los puños, que se volvieron pezuñas y movió la cabeza de donde salieron cuernos gigantes, rasgó su camiseta cuando le creció el pecho y entendió que la naturaleza de un minotauro no es la de una bestia salvaje sin control sino la de un guardián protector.

Estas dos historias tienen un inicio y esta última cuenta también con un desenlace. Las otras partes están en los ejercicios de principios y finales anteriormente mencionados. 
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